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Nací el 4 de diciembre de 1973, en Buenos Aires. Exactamente a las 5.42 AM. Mi padre siempre lo recalca. No se si porque le resulto un madrugón inesperado o porque con la exactitud del horario quiere demostrarme que se acuerda perfectamente de mi llegada a este mundo. Mundo en el cual cada día encuentro mayores claroscuros e incertezas, pero donde desarrollo lo que se, fehacientemente, es la esencia de mi vida: CREAR...
Así, comencé a los seis años inventando obras de títeres, pasión que aun no ha muerto en mí. A los ocho le di forma a mis primeras obras en el primario. Y a otras que tenían una única espectadora, mi abuela Amelia. (¡Gracias por bancarme, viejita! ) Luego, a los 14 cree mi primer grupo de teatro con compañeros de la secundaria con el que recorrimos hospitales y hogares, haciendo musicales infantiles que mezclaban títeres y actores… obras que yo dirigía, escribía y donde también actuaba.
Recién comencé con estudios de canto en 1994, y un par de años mas tarde, de teatro, siempre enfocándome en la comedia musical, que creo es la forma teatral más completa y apasionante.
No quiero olvidarme de mi primer gran éxito con Bodas de Sangre en 1990, cuando cursaba el cuarto año del secundario, allí definí que quería, además, ser profesor de Literatura. Y me recibí en esa carrera apasionante en 1995, en el prestigioso I.N.S.P. “Dr. Joaquín V. González”.
La inspiración y el sueño por el teatro y los musicales lo sembraron sin duda mis padres y abuelos.
Mi abuelo paterno, Iberio, era apuntador de teatro y trabajo con los más grandes de la escena nacional. Mi padre heredo esa profesión e incursiono por mas de cuarenta años en la televisión, que lo bautizo “el apuntador argentino”. Mi abuelo por parte de madre, Alfredo, también cantaba en la radio… pero pobre, los celos de mi adorada Amelia (su esposa) lo alejaron del medio. Aun resuenan sus boleros en las voces de mi madre y de mi tía Susana, que también fue (y es) actriz y cantante (de quien soy el primer fan).
Con todo ese teatro en la sangre, y con primas y tíos que aparecen vinculados con el arte cada vez que reviso sus vidas, así crecí yo.
Hito fundamental en mí existir es el nacimiento en 2001, exactamente en el 23 de julio, exactamente a las 21 horas, de mi hija Juliana… No se, ella dice que no quiere ser actriz como el papa, pero sus ojitos se llenan de embeleso cada vez que me ve actuar y cantar, y se aprende canciones de memoria desde los dos años, y baila, y es una gran pintora. Ojalá que sea lo que ella desee ser.
Porque claro, yo tuve palos en la rueda cuando empecé a fortalecerme en mi vocación. A mis padres no les gustaba ni un poco la idea de que yo fuese actor, ni tampoco profesor en letras. (Gracias a Dios, no los escuche demasiado.) Porque según ellos me iba a morir de hambre. Es cierto, son profesiones ambas, que tienen un riesgo extra, ya que parece que el mundo pudiese prescindir del arte y de la educación (¿es que estamos todos locos?). Sin embargo, me encargo de que eso no suceda, y mi afán por generar, crear, inventar, me mantiene vivo el espíritu y nunca muerto-de-hambre.
Quedan cosas en el tintero, como que me crié cantando Margarito Tereré, (y en el año 2000, por esas cuestiones sorprendentes de la vida, grabe el primer CD de Margarito haciendo el tema del Cartero…) como que tuve la dicha de que golpearan a mi puerta para éxitos de la calle Corrientes. Como que hoy me estoy instalando como un dramaturgo reconocido en el ámbito de la nueva sangre del musical argentino, etc.
Mi vida es feliz. Adopto cambios inesperados que decidí explorar, a pesar de los miedos, pero con mucho fervor. Soy un equilibrista en esta senda… Y sobre todo SOY UN ARTISTA, y por ello doy gracias a la vida que les estoy contando… y a Dios. |